sábado, 31 de agosto de 2013

ESPAÑA 60-46 FRANCIA, Son leyenda

Hay momentos en el deporte en los que se reconoce al instante cuándo se está palpando la Historia con los cinco sentidos. Esta generación desprende leyenda en cada uno de sus partidos, máxime cuando hoy ha tenido que superar el factor sorpresa con el que Francia tan bien ha planteado el encuentro. Las galas han llevado al límite a la Selección del Babero, que ha tirado de Leticia Romero (22 puntos y 12 rebotes, MVP del torneo) cuando el mando del partido no correspondía al guión preestablecido. Y ese valor añadido le confiere a este oro un olor a Historia.

OSCAR CUESTA
El inicio de España fue extraordinario de nuevo. Con las pilas puestas desde mucho antes de comenzar el partido, la Selección del Babero echaba mano de su experiencia a estos niveles. Los primeros tiros eran buenos pero no entraban; y para descentrar a este equipo hace falta mucho más. Las de Víctor Lapeña tenían la planilla del día bien repasada y pronto comenzaron a surgir los primeros efectos en ataque: 7-0.

Arnaud Guppillotte había desgastado el DVD de la semifinal entre España y Holanda porque leyó rápidamente lo que podía pasar si no detenía el juego: arrollamiento por incomparecencia. Un tiempo muerto que, unido a la entrada de Johannès, paró un poco la hemorragia. Francia, empecinada en meter balones dentro, no obtuvo el rendimiento ofensivo esperado puesto que Nogaye estaba inmensa con sus largos brazos. A partir, podía correr y gustarse España. Y ese ritmo no le convenía a Francia, ni saboreando una buena botella de champán.

Se iban 10 abajo al final del primer cuarto. Un tiempo que usó Guppillotte para sorprender de una manera inopinada a España: zona 3-2. De repente, a las chicas de Lapeña les entran las dudas y los tiros cortos se salen. Mientras, en defensa no se logra detener al juego exterior. Morateur y Johannès comienzan a romper esquemas, especialmente la primera con tres dos triples. Y por si eso fuera poco, Millavet consigue rebotes ofensivos cotizados al alza.

Francia mete a España en su idea de partido. Estático, parado. Con todo el control de las acciones. Ahí las galas encuentran su cálida seguridad, como el bebé en los firmes brazos de su madre. Ahí Morateur se convierte en la reina del partido.

Lapeña, sereno y aguantando las grandes ideas para el vestuario, encuentra solución en el segundo tiempo. Lizarazu enchufa un triple que roza la estratosfera y luego Leticia recupera el reinado del partido con una acción final que pone la exigua ventaja española (32-30).

Buenas vibraciones... que no se materializan

A España no le había dado ni tiempo a meterse en el vestuario que ya había salido. Con 10 minutos para la reanudación ya estaba en pista, pero luego ésa que parecía buena señal no se plasmó en el juego. La misma dinámica se repetía tozudamente. Francia metía a España en el congelador y el frío se estaba apoderando del Babero.

España buscaba su propio calor, presionando arriba, tocando balones, arriesgando las líneas, sacando al rival de su juego. Lo logró en los instantes finales del tercer cuarto, tratando de evitar jugar contra la zona. El balance francés era bueno, pero ya no anotaba. Quien sí lo hacía era Yaiza, que enchufaba un triple desde la esquina para dar el mando, exiguo pero mando al fin y al cabo, a España (43-41).

Diez minutos por delante. Francia estaba donde quería, compitiéndole a España como nadie había hecho hasta el momento. Ni siquiera Holanda el miércoles en un encuentro donde se escondieron muchas cartas. Hoy ambos equipos ya iban a cara descubierta, sin posibilidad de guardarse un as sin haberlo tirado.

Lapeña, trilero del basket, se sacó una buena carta: zona para ahogar el tiro exterior y tratar de correr a toda pista. Francia se vio en un buen apuro, porque España empezaba a gustarse detrás, provocando errores con trampas pequeñas. Y en ataque... En ataque el mando ya lo había retenido Leticia Romero. La grancanaria está hecha de una pasta única. Su cabeza alberga mucha más información que la del resto, pero ella demás selecciona rápidamente la adecuada. La inteligencia se da cuando se rápidamente con la solución. Y Leticia es capaz de discernir y de liderar. Un triple suyo daba una jugosa ventaja de 10 puntos a menos 6 minutos (52-42).

España había golpeado en un momento clave. Francia, que se veía capaz de derrocar la tiranía del Babero, de repente se desinfló. Con triángulo y dos, más el cansancio acumulado, la batería exterior francesa comenzó a fallar más de la cuenta. España le había llevado al límite de todo. Sin embargo, en nada empaña una final planteada de manera soberbia por Guppillotte.

Esa exigencia "imprevista" le otorgó un valor añadido a una medalla de oro histórica por varios motivos. El primero es volver a repetir victoria U16-U18, algo que solo la generación del 88-89 había logrado. El segundo es completar el primer pleno de competiciones femeninas en un mismo verano (U16-U18-U20-Absoluta); y el último es realizarlo con un inmaculado balance de 36 victorias y 0 derrotas.
 







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