domingo, 17 de agosto de 2014

Canarias7: Leticia Romero, a la conquista de la cancha americana

 A sus 19 años, Leticia Romero González, natural del municipio grancanario de Agüimes, comenzará en unas semanas su segundo año en la NCAA, liga femenina de baloncesto universitario estadounidense, esta vez en el Florida State. Compagina su faceta de deportista profesional con la de estudiante de Empresariales. Acaba de proclamarse subcampeona de Europa con la selección de baloncesto femenina Sub-20 y ha sido convocada para entrenar con la selección absoluta de España.
 Leticia Romero está viviendo un verano de ensueño, pero no ha sido el único. «Creo que ha sido un buen verano deportivamente, pero ojalá queden mejores por venir todavía. Una plata en el Campeonato de Europa de Baloncesto femenino está bien, aunque ya hemos conseguido oros y platas mundiales en otros veranos anteriores. Pero, el hecho de ir ya convocada a los entrenamientos es un paso muy importante. Estoy muy contenta de, al menos, haber entrado en los entrenamientos previos», afirma exultante la joven de Agüimes. Y es que, pese a su juventud, cuenta con un palmarés envidiable.
Debutó en la liga femenina con únicamente 15 años, en las filas del CB Islas Canarias. En 2011 fue nominada para el mejor quinteto del Europeo Sub-16 de 2011. Y fue la máxima anotadora y mejor pasadora del Campeonato de España Junior 2012. Su explosión como jugadora, lo hace como base, fue tal que cerca de 60 universidades estadounidenses se interesaron el pasado verano por hacerse con sus servicios. Finalmente, fue Kansas State quien se llevó la palma y la canaria pasó a engrosar la lista de españolas (un total de diez) que juegan en la primera división del baloncesto universitario femenino estadounidense. «En el baloncesto he aprendido bastante, la temporada de Kansas State no ha sido lo buena que esperábamos pero éramos un equipo joven que estaba en proceso de progresar y mejorar en los años venideros», apunta.
 Al llegar a tierras estadounidense la adaptación le costó un poco. «La verdad es que notas la diferencia nada más llegar. Al principio lo más difícil fue el idioma. Tienes que tener un margen de adaptación. Además, la cultura norteamericana es muy diferente a la nuestra, y creo que si vas y estás rodeada de gente que te ayuda y te intenta integrar te hace todo mucho más fácil. Yo tuve la suerte de tener eso y la verdad es que me ha ido muy bien este primer año. Personalmente, el idioma lo cogí más o menos y me adapté a la cultura perfectamente. He conocido a muchísima gente, he hecho grandes amistades y ha sido una experiencia inolvidable. Además, era la única del equipo que no era americana», añade.
 Allí ha vivido un año intenso en el que ha tenido que compaginar sus estudios universitarios con su faceta de deportista profesional. «Por las mañanas el entrenamiento empezaba a las seis de la mañana, así que me tenía que despertar a las cinco de la mañana. Tras dos horas, a las nueve de la mañana empezaban las clases, cada una con su propio horario. Normalmente terminábamos sobre 13.00 horas. Luego volvíamos a entrenar desde las dos de la tarde hasta las cinco y media. A las seis ya estábamos cenando. Teníamos una cafetería para todos los deportistas de la universidad. Tras cenar íbamos a casa a estudiar», relata la joven.
De hecho, una de las premisas para seguir en cualquiera de los equipos universitarios de Estados Unidos es mantener un buen nivel en los estudios. Para Leticia, eso nunca ha sido un problema. «Junto con el futuro deportivo lo principal son los estudios. Al ficharte te ofrecen una beca completa en la que no tienes que pagar absolutamente nada y te dan todas las facilidades para poder compaginar los estudios con los entrenamientos. En España, si quieres seguir jugando a un buen nivel a nivel profesional tienes que entrenar todos los días y es muy difícil compaginarlo con las clases y sacarte la carrera. A veces, tienes que hacerlo a distancia y no todas las asignaturas se pueden hacer así. En Estados Unidos, al tener los deportes dentro de la Universidad siendo parte importante de la misma, se compaginan ambas cosas. Están en contacto y te hacen el calendario de forma que puedas hacer las dos cosas a la vez. Además, te ayudan con tutores y si tienes algún problema con alguna asignatura se vuelcan contigo. Los entrenadores y los profesores tienen un contacto fluido e incluso si tienes que cambiar algún examen por un partido no hay problema. Hacen que sea fácil para el deportista compaginar las dos cosas, creo que eso es algo que en España deberíamos copiar. Es una oportunidad única la que te dan allí», explica.
Una situación que Leticia está sabiendo exprimir al máximo. «Estoy estudiando International Business, que es como negocios internacionales. Durante el primer año, si has elegido una carrera dentro de Business (algo así como Empresariales), las asignaturas son comunes. Aún puedo decidir qué enfoque le quiero dar y tengo tiempo para elegir la carrera o la rama que quiero. Como me he cambiado de universidad a lo mejor me decanto por contabilidad que me gusta mucho, estoy entre esas dos cosas. Tengo el gusanillo de emprendedora y me gustaría tener mi propio negocio», subraya.
 
Leticia Romero, en la sede del CANARIAS7Este año cambia de equipo y de facultad, tras dos meses de incertidumbre. «Cambié a final de curso a la Universidad Florida State, por un cambio de entrenadores y de todo el cuerpo técnico. Decidí que quería cambiarme y me fui con ellos. Ahora estoy en Florida, que además tiene un clima algo más parecido al nuestro. En Kansas hacía mucho frío (risas). Me he ido muy contenta. Ya he estado de visita y he tenido contacto con el resto de jugadoras. La verdad es que las primeras sensaciones son muy buenas. Además, el equipo tiene más nivel que el de Kansas. Así que habrá que ver hasta dónde podemos llegar y si nos podemos meter en los torneos de la NCCA», comenta. Y es que, en Estados Unidos el baloncesto femenino es el tercer deporte más seguido, tras el fútbol americano y la NBA. «Hay muchas niñas que juegan al baloncesto. Es la disciplina deportiva femenina por antonomasia. Va mucha gente a verlo. Comparado con España no tiene nada que ver, salimos en la prensa y es un deporte importante y muy seguido. Hay miles de chicas, de ligas y de equipos. Es un mundo supercompetitivo. Juegues contra quien juegues es muy duro y la competición es exigente. Es muy bueno para mejorar deportivamente», añade. En su primer año en Estados Unidos, concretamente en el estado de Kansas, la joven comprobó por primera vez el eco mediático del baloncesto. Reportajes en prensa, entrevistas en televisión y la emisión de todos los encuentros. Un mundo radicalmente distinto al que viven las jugadoras de baloncesto femenino en España. «Ojalá en España tuviese tanto apoyo el baloncesto femenino como lo tiene en Estados Unidos», anhela la joven. De momento, su sueño americano continúa su camino hacia el éxito.
 

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